1
Sí, un escrito frecuente es lo mejor. Persistencia y brevedad. "Si escribes una frase todos los días, al terminar el año habrás escrito trescientas sesenta y cinco", postuló de modo inapelable Juan Filloy en 1998. Sí, de frases (que también son llamadas oraciones), se hacen los argumentos, los rezos, las proclamas, los manifiestos y las noticias. Y las cartas de amor. Y los microrrelatos. Todo hablante utiliza frases pero no siempre con intención literaria. Es el habla de todos los días. Lo que se dice y lo que se quiere decir. Eah, el grito. ¿Fue el mono aullador el predecesor del locutor, y la cotorra del parloteo de las vecinas en el mercado? Cuántos ancestros ignoramos. De la araña salieron la tejedora y el silencio del monje. Del hornero el homo faber. Del pavo real los oropeles de la nobleza. Del balido de la cabra provienen las demandas de amor. De la oruga medidora la simetría, y del escorpión el lanzazo justo de alguien que te ha aprisionado: ¿la sociedad, el estado, el mercado, un enemigo íntimo, o acaso el alter-ego? Qué decir de la hormiga y de la abeja, y los saurios que laten en la memoria genética, pues ya sabemos que la ontogenia reproduce a la filogenia. Por eso afirmó el poeta Baldomero Fernández Moreno "Yo soy un sapo negro con dos alas".
2
Esto es así: comienza 2012. Es un año 5. Podemos tomarnos ciertas libertades. Cuál será tu apuesta no lo sé, pero la imagino audaz y hasta moderada. Que azar que estés ahí, y qué buenaventura surge de ese hecho casual y extraordinario, que no volverá a repetirse, al menos con estas palabras. Para estar a la altura de este encuentro tengo que hacer algo. Necesito la frase apropiada. Otro día se me ocurrirá.
Sí, un escrito frecuente es lo mejor. Persistencia y brevedad. "Si escribes una frase todos los días, al terminar el año habrás escrito trescientas sesenta y cinco", postuló de modo inapelable Juan Filloy en 1998. Sí, de frases (que también son llamadas oraciones), se hacen los argumentos, los rezos, las proclamas, los manifiestos y las noticias. Y las cartas de amor. Y los microrrelatos. Todo hablante utiliza frases pero no siempre con intención literaria. Es el habla de todos los días. Lo que se dice y lo que se quiere decir. Eah, el grito. ¿Fue el mono aullador el predecesor del locutor, y la cotorra del parloteo de las vecinas en el mercado? Cuántos ancestros ignoramos. De la araña salieron la tejedora y el silencio del monje. Del hornero el homo faber. Del pavo real los oropeles de la nobleza. Del balido de la cabra provienen las demandas de amor. De la oruga medidora la simetría, y del escorpión el lanzazo justo de alguien que te ha aprisionado: ¿la sociedad, el estado, el mercado, un enemigo íntimo, o acaso el alter-ego? Qué decir de la hormiga y de la abeja, y los saurios que laten en la memoria genética, pues ya sabemos que la ontogenia reproduce a la filogenia. Por eso afirmó el poeta Baldomero Fernández Moreno "Yo soy un sapo negro con dos alas".
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Esto es así: comienza 2012. Es un año 5. Podemos tomarnos ciertas libertades. Cuál será tu apuesta no lo sé, pero la imagino audaz y hasta moderada. Que azar que estés ahí, y qué buenaventura surge de ese hecho casual y extraordinario, que no volverá a repetirse, al menos con estas palabras. Para estar a la altura de este encuentro tengo que hacer algo. Necesito la frase apropiada. Otro día se me ocurrirá.


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